El tribunal de Fráncfort determinó que la compañía dejó de ser un simple alojador pasivo al usar un algoritmo propio para decidir qué anuncio le llega a cada usuario, lo que podría cambiar cómo se interpreta la exención de responsabilidad bajo la Ley de Servicios Digitales. (Fuente: Android Headlines)
Estafadores venían usando el nombre y las fotos de Thomas Kehl para promocionar falsas oportunidades de inversión en Instagram y Facebook. Un rostro familiar promocionaba una inversión en esas plataformas, y después dirigía a los usuarios hacia grupos de WhatsApp, donde recibían consejos de inversión que parecían legítimos. Sin embargo, quienes siguieron ese consejo terminaron perdiendo su dinero. Ahora, una corte determinó que Meta es responsable por los anuncios de estafa que decidió mostrar.
Kehl es la cara de la plataforma alemana de finanzas personales Finanzfluss. Durante meses, estafadores usaron su nombre para llevar adelante este esquema. El 16 de septiembre, el tribunal regional de Fráncfort del Meno le ordenó a Meta que detenga la práctica, brinde información, y pague daños (causa 2-06 O 234/25). Los demandantes habían usado todas las herramientas que ofrecía Meta: presentaron imágenes de referencia en la Herramienta de Protección de Derechos de Marca, reportaron alrededor de 256 violaciones en un solo mes, e incluso asignaron a un empleado de tiempo completo para monitorear las plataformas.
Pese a estos esfuerzos, algunos reportes tardaron 14, 20 o hasta 62 días en resultar en la eliminación del contenido. Nuevos perfiles falsos aparecían casi todos los días, incluido uno que usaba un video deepfake. Algunas víctimas que perdieron dinero por las estafas después contactaron a Finanzfluss buscando ayuda.
El razonamiento de la corte podría tener implicancias que van más allá de este caso puntual. Hasta ahora, Meta venía siendo tratada como un proveedor de alojamiento neutral bajo el Artículo 6 de la Ley de Servicios Digitales. Esto significaba que la compañía solo era responsable si no actuaba después de un reporte. Sin embargo, la corte de Fráncfort no está de acuerdo con ese criterio.
Según la corte, Meta usa una subasta publicitaria con criterios que ella misma establece para determinar qué anuncio le llega a cada usuario. Su algoritmo de clasificación sigue la misma lógica para las publicaciones regulares. Desde la perspectiva de la corte, una plataforma que decide cómo el contenido llega a los usuarios ya no es un alojador pasivo. El tribunal también hizo referencia a un fallo de junio del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que determinó que la distribución algorítmica de contenido puede eliminar la exención de alojamiento de una plataforma.
Esto significa que Meta es responsable como autor y no como intermediario, lo que también habilita el pago de daños y compensación monetaria para Kehl. Nuevas violaciones podrían derivar en multas de hasta 250.000 euros cada una, mientras que la corte fijó el valor de la disputa en 300.000 euros.
La corte limita explícitamente sus conclusiones a servicios que clasifican contenido. Los servicios que le permiten al usuario decidir qué ve, como los foros tradicionales o los feeds cronológicos en Mastodon y Bluesky, quedan exentos. Un proveedor, entonces, decide por sí mismo si ordena por algoritmo y asume responsabilidad por lo que alojan otras personas.
El caso fue presentado por personas cuyos rostros fueron robados, no por inversores que perdieron dinero. Cualquier víctima que haya perdido dinero a través de los grupos de WhatsApp no puede usar el fallo de Fráncfort para reclamar una compensación de Meta: todavía tienen que perseguir a los estafadores, que a menudo están radicados en el extranjero. Dicho esto, el fallo igual tiene un impacto más amplio porque también cubre versiones similares de los perfiles falsos, incluidos nombres con números o caracteres especiales agregados, lo que significa que cada nueva copia no necesariamente va a requerir un juicio por separado.
Dicho esto, el fallo contra Meta no es definitivo. La compañía puede apelar ante el Tribunal Regional Superior de Fráncfort. La cuestión del control algorítmico podría eventualmente llegar hasta el Tribunal Federal de Justicia de Alemania.
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