Una encuesta reciente muestra que el 61% de los estadounidenses se opone a nuevos centros de datos en su zona, mientras referentes republicanos como Greg Abbott y Vivek Ramaswamy rompen filas con el presidente en el tema. (Fuente: TechSpot)
El presidente Donald Trump defendió con firmeza la rápida expansión de los centros de datos en Estados Unidos, en medio de un rechazo creciente y bipartidario. En una entrevista con su exabogado Michael Cohen, emitida el domingo, Trump dijo que las comunidades que se oponen a la construcción de nuevos centros de datos están cometiendo un error.
Explicando el motivo de su apoyo pese a la fuerte oposición de sectores de su propio partido, Trump insistió en que los centros de datos son beneficiosos porque generan cantidades enormes de empleo y dinero. Según el presidente, quienes se oponen a los nuevos centros de datos están cometiendo un error porque las preocupaciones originales sobre el consumo excesivo de energía ya no son válidas.
Según Trump, los nuevos centros de datos ya no le sacan energía a la red eléctrica, porque las empresas tecnológicas están construyendo sus propias plantas de energía a partir de la firma del Compromiso de Protección al Usuario de Energía, que exige a los nuevos centros de datos de IA generar su propia electricidad en lugar de tomarla de las redes existentes. Están construyendo sus propias plantas de energía, las más hermosas que se hayan visto, dijo Trump durante la entrevista, agregando que Estados Unidos le está sacando una ventaja enorme a China en IA, y que los nuevos centros de datos son esenciales para que el país mantenga ese liderazgo.
Mientras Trump respaldó sin vueltas a los centros de datos de IA, varios de sus seguidores más fervientes y republicanos del ala MAGA, incluido el candidato a gobernador de Ohio Vivek Ramaswamy y el candidato al Senado de Michigan Mike Rogers, se distanciaron abiertamente de él en este tema de cara a las elecciones de noviembre. Ramaswamy presentó recientemente un compromiso llamado Ohioans-First, que impondría una moratoria a los centros de datos en el estado a menos que las empresas detrás de los proyectos puedan garantizarles a los residentes locales un alivio en los impuestos a la propiedad. Rogers también anunció su respaldo a una iniciativa que impediría la construcción de nuevos centros de datos hasta que se resuelvan las preocupaciones planteadas por las comunidades locales.
El último político republicano en manifestarse en contra de los centros de datos es el gobernador de Texas y aliado de larga data de Trump, Greg Abbott, quien dijo que las empresas de centros de datos cavaron su propia tumba y merecen el rechazo que están enfrentando, porque se instalaron en comunidades rurales y pueblos chicos sin consultar a los residentes ni conseguir su apoyo. Se trata de un giro considerable para Abbott, quien había recibido con los brazos abiertos al CEO de Google, Sundar Pichai, en noviembre pasado, al anunciar planes para construir tres campus de centros de datos en Texas por una inversión estimada de 40.000 millones de dólares, y había calificado a Texas como el epicentro del desarrollo de IA en el país.
Según una encuesta del Annenberg Public Policy Center publicada el mes pasado, el 61% de los estadounidenses se opone a la construcción de nuevos centros de datos en su zona, frente al 49% de marzo. La encuesta también encontró que el rechazo atraviesa las líneas partidarias: el 69% de los demócratas y el 54% de los republicanos apoyan una moratoria a los nuevos centros de datos en sus localidades.
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