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Ciberseguridad bajo presión: la IA redefine las prioridades

El crecimiento de las amenazas digitales y la incorporación de inteligencia artificial obliga a las organizaciones a reforzar la prevención, detección y respuesta.

Fuente: Comunicado de prensa de GlobalLogic.

La ciberseguridad dejó de ser una conversación exclusiva de los equipos técnicos para convertirse en una prioridad cada vez más vinculada con la continuidad del negocio. El aumento de los ataques registrados en Argentina, la exposición de organizaciones de distintos sectores y la aceleración en el uso de inteligencia artificial están modificando la manera en que las empresas evalúan y gestionan sus riesgos tecnológicos.

Durante este año, Argentina se mantuvo bajo una fuerte presión de amenazas digitales. En marzo, las organizaciones locales recibieron un promedio de 2.470 ataques semanales, mientras que América Latina se ubicó entre las regiones con mayor volumen de ataques a nivel global. A su vez, los reportes más recientes sobre el escenario local muestran una presencia creciente del ransomware y de los intentos de extorsión y filtración de información.

Este escenario está generando un cambio en las prioridades. La discusión ya no pasa únicamente por impedir que ocurra un incidente, sino también por detectar comportamientos anómalos antes, reducir el tiempo de respuesta, proteger los activos más críticos y garantizar que una organización pueda continuar operando incluso frente a un ataque.

A este contexto se suma un nuevo desafío: el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial dentro de las organizaciones. En abril de este año, Gartner estimó que para 2028 el 25% de las aplicaciones empresariales de IA generativa sufrirá al menos cinco incidentes menores de seguridad por año, frente al 9% registrado en 2025. El dato refleja cómo la adopción de estas tecnologías también amplía la superficie de riesgo y obliga a las compañías a incorporar criterios de seguridad desde las primeras etapas de implementación.

La inteligencia artificial cambia los dos lados de la ecuación

La expansión de la IA agrega una nueva dimensión al problema. Las mismas capacidades que permiten automatizar procesos, analizar grandes volúmenes de información y acelerar operaciones también pueden ser utilizadas para perfeccionar ataques, generar comunicaciones falsas más creíbles, automatizar intentos de fraude o encontrar vulnerabilidades con mayor velocidad.

Pero la inteligencia artificial también está transformando las herramientas de defensa. Aplicada a ciberseguridad, permite analizar comportamientos, identificar patrones inusuales, priorizar alertas y automatizar parte de la respuesta frente a incidentes, reduciendo la carga operativa de los especialistas y facilitando una toma de decisiones más rápida.

Desde GlobalLogic, este nuevo escenario obliga a pensar la seguridad desde el diseño y no como una capa que se incorpora una vez que los sistemas ya están funcionando. La compañía trabaja sobre enfoques que combinan AI for Security, orientado a utilizar inteligencia artificial para detección de amenazas, análisis de comportamiento y respuesta automatizada, con Security for AI, que apunta a desarrollar e implementar soluciones basadas en IA de manera segura.

“Hoy el desafío no es solamente proteger una infraestructura frente a un ataque conocido. Las organizaciones necesitan entender qué activos son críticos, anticiparse a nuevos patrones de amenaza y contar con capacidad de respuesta cuando ocurre un incidente. La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta muy importante para hacerlo, pero también exige incorporar la seguridad desde el comienzo”, explica Sebastián Bainer, Senior Vice President & Head de Latinoamérica en GlobalLogic.

De proteger sistemas a proteger el negocio

Los incidentes registrados durante los últimos años también cambiaron la percepción sobre las consecuencias de un ciberataque. Una vulnerabilidad puede afectar mucho más que un sistema informático, puede interrumpir operaciones, comprometer información sensible, afectar a clientes y proveedores y generar un impacto reputacional y económico.

Por eso, las estrategias empiezan a incorporar una mirada más integral. Entre las principales prioridades aparecen la identificación permanente de vulnerabilidades, la protección de identidades y accesos, el monitoreo en tiempo real, la preparación de protocolos de respuesta, la capacitación de los equipos y el desarrollo de software bajo criterios de seguridad desde sus primeras etapas.

En un contexto en el que las empresas argentinas aceleran su transformación digital y suman inteligencia artificial a más procesos, la pregunta comienza a cambiar. Ya no se trata solamente de si una organización puede ser atacada, sino de qué tan preparada está para detectarlo, responder y continuar funcionando cuando ocurra.


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