David J. Rush se declaró culpable de fraude electrónico por montar un falso programa de acceso especial y engañar a un contratista de defensa para que comprara oro que luego se quedó. Le encontraron más de 46 millones de dólares en lingotes en su casa. Se espera su condena para fines de enero de 2027. (Fuente: TechCrunch)
Un exoficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos se declaró culpable de robar casi 200 millones de dólares, entre ellos cientos de lingotes de oro, mediante un fraude disfrazado de programa gubernamental ultrasecreto. El Departamento de Justicia confirmó el martes que David J. Rush, residente de Virginia, admitió un cargo de fraude electrónico vinculado a la operación fabricada y a haber defraudado al gobierno mientras era oficial de la agencia.
Cómo funcionaba el fraude
Según los fiscales, Rush mintió sobre su educación y su experiencia militar para obtener su puesto en la CIA, y usó el acceso que le daba su cargo para montar un programa secreto y altamente compartimentado con el que desviar fondos del gobierno hacia sus manos. Durante 2025 fabricó un programa de acceso especial (SAP, por sus siglas en inglés), un tipo de operación de vigilancia o inteligencia tan sensible que solo unas pocas personas están al tanto. De acuerdo con The Washington Post, lo armó bajo la apariencia de un plan de continuidad del gobierno, pensado para mantener el funcionamiento del Estado ante una guerra, un desastre natural u otra catástrofe, y con ese programa y un contrato falso engañó a un contratista de defensa, cuyo nombre no se difundió, para que comprara grandes cantidades de oro que Rush se quedó.
Al arrestarlo, las autoridades encontraron en su casa lingotes de oro por más de 46 millones de dólares vinculados al esquema, además de autos, relojes y más de 2 millones de dólares en efectivo.
El perfil del acusado
Según reportes previos del Post, Rush trabajaba desde 2010 en una división de la CIA que desarrolla herramientas y técnicas de hackeo para espionaje. Las presentaciones judiciales indican que tenía una autoridad considerable sobre programas y gastos de inteligencia, y que, por su posición, actuó en la práctica como su propio aprobador, lo que le permitió gastar grandes sumas de dinero del gobierno sin un control significativo. El caso desconcertó a funcionarios, porque sus tareas incluían trabajo en uno de los programas de recolección de inteligencia más sensibles del gobierno, cuyos detalles el Post decidió no publicar.
Con el acuerdo de culpabilidad, Rush evita ir a juicio, y el gobierno probablemente evita tener que explicar en una audiencia pública cómo pasó los controles para ingresar a la agencia y cómo sus acciones pasaron inadvertidas durante más de un año, según TechCrunch. Está previsto que se lo condene a fines de enero de 2027 y enfrenta hasta 20 años de prisión.
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