La evolución del delito no se detiene, y las barreras entre el mundo físico y el digital son cada vez más difusas. El reciente asalto a Claudia Greco, jueza titular del Juzgado Correccional N° 4 de La Plata, ha puesto sobre la mesa una modalidad que desde hace un tiempo venimos analizando en materia de ciberseguridad: la «entradera 2.0» o el secuestro digital presencial.
El viernes 4 de septiembre, a plena luz del día, tres delincuentes irrumpieron en la vivienda de la magistrada. Tras un evidente trabajo de inteligencia previa («Sabemos que sos jueza», le dijeron), no se limitaron a robar objetos de valor. Durante casi dos horas, mantuvieron cautivos a la jueza y a su hijo, y bajo amenazas de violencia extrema, la obligaron a desbloquear su teléfono celular para vaciar sus cuentas bancarias mediante transferencias inmediatas.
El «Ataque de llave inglesa» (Wrench Attack)
En el ámbito de la seguridad de la información, solemos debatir sobre contraseñas robustas, autenticación en dos pasos (2FA) y biometría (huella dactilar o Face ID). Sin embargo, ¿de qué sirve el software más seguro del mundo si un atacante te apunta con un arma y te obliga a mirar la pantalla para desbloquear el dispositivo?
A esto se lo conoce internacionalmente como Wrench Attack (Ataque de llave inglesa). El término proviene de la idea de que un ciberdelincuente no necesita gastar millones en descifrar una encriptación compleja; le basta con golpear a la víctima con una llave inglesa hasta que entregue la contraseña. Es la coerción física utilizada para eludir la ciberseguridad.
Casos como este ya los hemos visto a nivel global, especialmente dirigidos a inversores de criptomonedas en Europa y Estados Unidos. Hoy, con la adopción masiva de las billeteras virtuales en nuestro país, cualquier ciudadano es un objetivo potencial.
Ciberhigiene extrema: ¿Cómo mitigar el daño?
Ante la violencia física, la recomendación fundamental y absoluta es preservar la vida. Nunca se debe resistir un asalto armado. Sin embargo, lo que sí podemos hacer es preparar nuestros dispositivos con anticipación para que, en caso de ser forzados a entregarlos, el daño patrimonial sea el menor posible.
Aquí te dejo tres configuraciones clave que deberías aplicar hoy mismo:
- Utiliza la «Carpeta Segura» o el espacio oculto: Tanto Android como iOS permiten aislar aplicaciones. Oculta tus apps bancarias, billeteras virtuales y correos electrónicos financieros dentro de carpetas seguras que requieran un PIN diferente al de desbloqueo de la pantalla principal.
- Desactiva la recuperación por SMS: Muchos servicios permiten restablecer contraseñas enviando un código por SMS. Si los delincuentes tienen tu teléfono desbloqueado, tendrán acceso a esos mensajes. Utiliza aplicaciones de autenticación (como Google Authenticator o Authy) en lugar de mensajes de texto.
- Diversificación de dispositivos: Es la regla de oro moderna. El teléfono que llevas a la calle todos los días no debería tener acceso a los ahorros de toda tu vida. Mantén tus fondos principales en cuentas a las que solo puedas acceder desde una computadora de escritorio en tu casa o desde un dispositivo móvil secundario que nunca salga de tu domicilio.
El cibercrimen se profesionaliza, y nuestra manera de defender nuestros activos debe estar a la altura.

