A horas de que comenzara una paralización de 18 días que amenazaba con costarle 20.000 millones de dólares a Samsung y sacudir el suministro mundial de semiconductores, la empresa y su sindicato alcanzaron un acuerdo de madrugada luego de seis meses de conflicto y tres días de negociaciones al borde del abismo (Fuente Androidheadlines).
El mundo de los semiconductores respiró aliviado este miércoles. Samsung Electronics y su sindicato de trabajadores llegaron a un acuerdo tentativo de último momento, evitando una huelga potencialmente devastadora que estaba programada para comenzar el jueves 21 de mayo en la mayor fábrica de chips de memoria del mundo. El acuerdo se alcanzó tras tres días de negociaciones al filo del abismo, poniendo fin a un enfrentamiento que llevaba seis meses sin resolución.
Los términos del acuerdo representan un punto medio entre las posiciones de ambas partes. La dirección aceptó destinar aproximadamente el 12% de las ganancias operativas anuales a bonificaciones para los empleados, y eliminar el tope máximo de bonos para los trabajadores de la división de semiconductores. Además, el nuevo esquema extiende los incentivos económicos más allá del lucrativo departamento de memoria, alcanzando también a ingenieros de las unidades de fundición y manufactura, históricamente menos rentables. El sindicato había exigido originalmente el 15%, mientras que la empresa había ofrecido alrededor del 13%.
El comité de huelga conjunto informó que la paralización planificada desde el jueves hasta el 7 de junio queda suspendida «hasta nuevo aviso», y que los más de 70.000 miembros del sindicato votarán el acuerdo salarial propuesto entre el sábado 24 y el miércoles 28 de mayo.
La magnitud de lo que se evitó no puede subestimarse. Los analistas financieros habían advertido que incluso una participación parcial del sindicato podría haber reducido el suministro global de DRAM hasta un 4% y el de memoria NAND flash hasta un 3%, en un momento en que los inventarios globales apenas cubren unas pocas semanas de demanda del mercado. El Primer Ministro surcoreano Kim Min-seok había estimado que las pérdidas económicas directas de la huelga podrían alcanzar 1 billón de wones, con un efecto en cascada que podría escalar hasta 100 billones de wones —unos 66.000 millones de dólares— si las disrupciones en producción obligaban a descartar obleas de semiconductores ya en proceso de fabricación.
Samsung Electronics representa el 22,8% de las exportaciones totales de Corea del Sur y el 26% de su capitalización bursátil total, lo que convierte este conflicto laboral en algo que va mucho más allá de una negociación salarial corporativa. La intervención directa del gobierno, con el Ministro de Trabajo Kim Young-hoon presidiendo personalmente las últimas rondas de negociación, fue determinante para destrabar el impasse. El propio ministro declaró estar «verdaderamente agradecido» de que ambas partes hubieran llegado a un acuerdo por la vía del diálogo.
Con la ratificación pendiente del voto de los trabajadores, el capítulo no está cerrado del todo. Pero por ahora, la cadena de suministro global de chips puede seguir funcionando sin sobresaltos.

