Más de 41.000 trabajadores de Samsung Electronics podrían entrar en huelga el 21 de mayo si la empresa no cede ante sus demandas de bonificaciones. El solo anuncio del fracaso en las negociaciones hundió la acción más de un 6%, aunque el mercado se recuperó parcialmente tras la intervención del gobierno surcoreano (Fuente Sammobile).
Samsung atraviesa uno de sus momentos más delicados en el frente laboral. El sindicato de trabajadores de Samsung Electronics amenazó con una huelga de 18 días a partir del 21 de mayo si la dirección no accede a sus demandas de bonificaciones por desempeño. La noticia no tardó en impactar en los mercados: las acciones de la compañía llegaron a perder el equivalente a 66.000 millones de dólares en capitalización bursátil tras confirmarse que las negociaciones entre la gerencia y el sindicato no habían llegado a ningún acuerdo.
Las exigencias del sindicato son concretas y ambiciosas. Los trabajadores reclaman que se destine el 15% del beneficio operativo de Samsung Electronics como bono por rendimiento, además de eliminar los topes actuales sobre dichos pagos y formalizar toda la estructura de bonificaciones. Por su parte, la dirección habría ofrecido asignar el 10% de los beneficios operativos a ese concepto, junto con un paquete de compensación extraordinaria de carácter único.
No es la primera vez que el sindicato toma medidas de fuerza. Una huelga de turno único el 23 de abril ya había provocado una caída del 58% en la producción de la división de fundición y del 18% en la de memoria para ese día. Si la amenaza de los 18 días se concreta, el golpe sería mucho mayor: el propio sindicato estima que ese escenario le costaría a Samsung alrededor de 20.000 millones de dólares en pérdidas.
El mercado, sin embargo, se recuperó en parte durante la misma jornada. El cambio en el ánimo inversor vino impulsado por declaraciones de funcionarios del gobierno de Corea del Sur, que anunciaron una «asistencia activa» para evitar que la huelga se materialice.
Lo que está en juego va más allá de las finanzas internas de Samsung. La compañía es un proveedor crítico para el suministro global de memoria, y cualquier interrupción en su producción de chips generaría un shock de oferta con consecuencias que se sentirían en toda la industria tecnológica mundial. Con el reloj corriendo hasta el 21 de mayo, las próximas horas de negociación serán decisivas.

