La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE. UU. ha actualizado las restricciones sobre equipos de red fabricados en el extranjero, aclarando que los dispositivos MiFi y hotspots portátiles ahora también están sujetos a la prohibición por motivos de seguridad nacional (Fuente PCMag).
Lo que comenzó como una restricción para routers domésticos ha escalado. La FCC ha actualizado sus directrices para aclarar que los dispositivos de hotspot Wi-Fi portátiles (comúnmente conocidos como MiFi) de origen extranjero están ahora incluidos en la prohibición de importación anunciada el mes pasado. Esta medida responde a la creciente preocupación de que estos dispositivos puedan ser utilizados por gobiernos extranjeros para espionaje o ciberataques. La prohibición también abarca a los equipos CPE de LTE y 5G que los proveedores instalan para el acceso inalámbrico fijo en hogares, ampliando significativamente el alcance del veto tecnológico.
Es importante destacar que esta restricción no afecta a los smartphones con función de punto de acceso (hotspot), ni tampoco a los dispositivos que ya están en manos de los consumidores o en las estanterías de las tiendas. Las nuevas reglas se aplican estrictamente a los nuevos modelos que los fabricantes planeen vender en el futuro. Operadoras como T-Mobile ya han confirmado que trabajarán con la FCC para asegurar que sus futuros equipos cumplan con las normativas, mientras que empresas como Amazon (eero) y Netgear han recibido exenciones temporales de 18 meses para trasladar su producción fuera de los países bajo sospecha.
La actualización de la FCC subraya una postura más agresiva de Estados Unidos en la protección de su infraestructura de comunicaciones. Al incluir dispositivos móviles de red, el gobierno busca cerrar cualquier brecha de seguridad que pudiera ser explotada mediante hardware de consumo masivo. Los fabricantes que deseen vender este tipo de tecnología en suelo estadounidense deberán demostrar que su cadena de suministro es segura y, preferiblemente, trasladar la fabricación a territorios aliados o al propio EE. UU. para obtener la certificación necesaria.

