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Rusia dicta el bloqueo total de WhatsApp – El fin de la última ventana occidental en el país

En un movimiento que marca un punto de no retorno en la soberanía digital del Kremlin, el gobierno de Rusia ha procedido al bloqueo total y definitivo de WhatsApp en todo su territorio. Tras años de tensiones y multas acumuladas, la aplicación de mensajería más popular del mundo deja de funcionar para millones de ciudadanos rusos, eliminando así el último gran puente de comunicación propiedad de Meta que aún permanecía activo (Fuente Financial Times).

El bloqueo, ejecutado por el regulador de comunicaciones Roskomnadzor este 13 de febrero de 2026, no ha sido una sorpresa, pero sí un golpe logístico masivo. Durante meses, las autoridades rusas habían degradado la velocidad de la aplicación (el famoso throttling), alegando que Meta se negaba a eliminar canales que difundían «información falsa» sobre la situación geopolítica y a localizar los datos de los usuarios en servidores locales. Sin embargo, el detonante final ha sido la negativa de WhatsApp a implementar una «puerta trasera» que permitiera al servicio de seguridad (FSB) monitorear chats cifrados.

El éxodo masivo hacia Telegram y Zangi

La caída de WhatsApp ha provocado un movimiento sísmico en el mercado de aplicaciones de la región. En cuestión de horas:

  • Telegram ha registrado un pico de tráfico sin precedentes, consolidándose como la plataforma oficial de facto para la comunicación civil y gubernamental.
  • Zangi, la aplicación con «cifrado militar» que no requiere número de teléfono, ha visto dispararse sus descargas en un 400%, convirtiéndose en el refugio de quienes buscan anonimato total ante el aumento de la vigilancia estatal.
  • VK Messenger, la alternativa local impulsada por el Kremlin, ha comenzado una agresiva campaña para absorber a los usuarios huérfanos de WhatsApp, prometiendo integración total con los servicios del país.

Consecuencias para el cifrado y la privacidad

Para los expertos en derechos digitales, este bloqueo es una señal de alarma global. Al eliminar WhatsApp, Rusia no solo censura contenidos, sino que castiga el uso del cifrado de extremo a extremo que Meta se negó a comprometer. «Es un mensaje claro: si no podemos leer tus mensajes, tu aplicación no es bienvenida», señalan analistas de ciberseguridad. Los usuarios que intentan saltar el bloqueo mediante VPNs están reportando dificultades crecientes, ya que el gobierno también ha intensificado la persecución de estas herramientas de elusión.

Con la salida de WhatsApp, el ecosistema digital ruso queda casi completamente aislado de las plataformas occidentales, cerrando una era de conectividad global y forzando a la población a elegir entre servicios locales bajo supervisión directa o aplicaciones de nicho con infraestructuras menos transparentes.

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