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Francia va por más – El Gobierno estudia restringir el uso de VPN para evitar que los menores burlen el bloqueo a redes sociales

Tras la reciente aprobación de la ley que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 15 años, el Gobierno francés ha identificado un nuevo obstáculo: las VPN. Para garantizar la eficacia de la normativa, las autoridades galas están considerando imponer restricciones al uso de redes privadas virtuales, una medida que ha encendido las alarmas sobre la libertad en internet y la privacidad de los ciudadanos.

La ambiciosa estrategia de Francia para proteger la salud mental de los adolescentes se enfrenta a un desafío técnico importante. Muchos jóvenes utilizan servicios de VPN para enmascarar su ubicación geográfica o su identidad, lo que les permite saltarse fácilmente los filtros de verificación de edad y los bloqueos impuestos por las plataformas. Ante esto, el Gobierno de Emmanuel Macron está evaluando medidas para obligar a los proveedores de VPN a colaborar con los sistemas de verificación de identidad o, en casos extremos, limitar su uso comercial en el país.

El debate ha escalado rápidamente. Mientras los defensores de la ley argumentan que sin el control de las VPN la prohibición será una «letra muerta», expertos en ciberseguridad y defensores de los derechos digitales advierten que restringir estas herramientas sentaría un precedente peligroso. Las VPN son fundamentales no solo para el ocio, sino para la seguridad de trabajadores remotos, periodistas y empresas que necesitan canales de comunicación encriptados. Una restricción generalizada podría debilitar la seguridad digital de toda la población francesa bajo la premisa de controlar a los menores.

De avanzar con esta propuesta, Francia se situaría en un terreno regulatorio extremadamente complejo dentro de la Unión Europea. La propuesta podría obligar a los servicios de VPN a registrar los datos reales de sus usuarios o a bloquear el acceso a redes sociales específicas cuando detecten que la conexión proviene de un dispositivo móvil asociado a un menor. La gran duda que queda en el aire es si el beneficio de alejar a los niños de las redes sociales compensa el riesgo de vulnerar la privacidad y las herramientas de seguridad de millones de adultos.

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