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#Ucrania – News que son fake y datos que desinforman

Se viralizó un video falso del presidente ucraniano Volodímir Zelenski alentando a sus ciudadanos a deponer las armas contra Rusia. Resulta que las fake news no son un fenómeno nuevo. Si bien, la confianza en los medios de comunicación sigue siendo alta, encontramos que 5 de cada 10 personas reciben este tipo de contenidos en redes sociales; hoy la fuente de información preferida por el público, y los canales más utilizados para compartirlos (Fuente BTR Consulting Latam).

Más información de un DeepFake.

El cepo informativo del presidente Putin en Rusia, que cerró el acceso a las plataformas de Meta y la avalancha de contenido referido a la invasión en Ucrania, es un ejemplo de la importancia de las redes. Hoy se emiten 100.000 millones de Whatsapp por día y en millones de ellos viajan campañas de desinformación a favor de uno y otro bando: actrices simulando embarazos en clínicas bombardeadas según Rusia, gente en TikTok pidiendo ayuda desesperadamente para que los rescaten de la ciudad de Chernihiv o denuncias en video por Telegram que indican que los corredores humanitarios son una trampa mortal.

Grupos de Hacktivistas con “especialidad” en desinformación se han sumado por primera vez como parte de las fuerzas de tareas, viralizando contenido tendencioso contra Ucrania y la OTAN a partir de tácticas como: suplantar la identidad de personalidades, periodistas y medios, para viralizar campañas de desinformación. Las “fake news” tienen un 70% más de probabilidad de ser replicadas que las noticias verdaderas y hemos identificado y calificado 7 tipos de información errónea o falsa. ¿Cómo funcionan realmente y cuál es el propósito que persiguen?.

La modalidad de hiper conexión y la aparición de las Redes Sociales y los servicios de mensajería instantánea, como herramientas de influencia, desinformación y de manipulación social; y los objetivos específicos que éstas persiguen se tramitan en nuestros dispositivos. El peligro radica en que los llevamos encima las 24 horas: dormimos con ellos, los tocamos 2.400 veces por día y los desbloqueamos 150. El verdadero problema es que, las grandes plataformas y la ausencia de medidas de control y regulación, las estrategias de influencia y manipulación se emplean masiva y gradualmente, convirtiéndose en armas invisibles, ya que la sociedad se va adaptando a su presencia, asimilando su secuencia poco a poco.

Así, sin percibirlo, nuestra vida está siendo impactada por la pulsión tecnológica que apunta a nuestros pensamientos y comportamientos deseados por grupos de influencia. Podemos decir que, sin quererlo, estamos inmersos en una guerra invisible, librada batalla a batalla sobre publicidad, consumo, opinión, preocupaciones, disonancias cognitivas, confrontaciones individuales con el único fin de que las personas estemos ocupadas, distraídas y como no, inactivas. Detrás de este comportamiento como usuarios, encontramos que es más fácil leer y opinar que procesar información y pensar sobre ella, introduciéndonos en la manipulación cognitiva influyendo en el pensamiento y las emociones de las personas modificando su comportamiento sin que estas se den cuenta. En la post-pandemia y en el umbral de la Tercera Guerra Mundial, la estrategia de distracción está a la orden del día. Un aluvión de información superficial y sin importancia, que sumada a la autoculpabilidad se vuelve más concreta: el objetivo es crear confusión e incertidumbre para rápidamente ofrecer soluciones. En rigor de verdad, la comunión con nuestros dispositivos implica invitarnos a usar más nuestras emociones que nuestras reflexiones.

Determinar fuente y origen cada vez es más difícil en Redes Sociales y peor aun cuando se trata de sistemas de mensajería, Whatsapp y Telegram. 15% de los usuarios son falsos en RRSS. 75% de los individuos que recircularon noticias e información sobre el conflicto Rusia-Ucrania lo hicieron en plataformas de mensajería instantánea. 38% compartió la información en las redes sociales. En relevamientos efectuados en nuestro laboratorio hemos identificado un vínculo entre las personas que comparten información continuamente y los comportamientos asociados a reacciones de emergencia y emoción. El sentido de urgencia es lo que lleva a muchos usuarios a adquirir un producto en Instagram por el cuál pagará y nunca recibirá; hasta la propuesta de viralización de una “noticia” impactante que comparten en fracción de segundos sin si quiera pensarlo. Así, las personas que dicen que comparten información todo el tiempo, pueden ser más susceptibles a adoptar también a caer en estafas y delitos de mayor gravedad.

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