En una carta abierta, el cofundador de The Document Foundation señaló que Euro-Office miente sobre ser «la primera suite ofimática open source europea» y que al usar OOXML como formato predeterminado, en realidad refuerza el lock-in de Microsoft en lugar de combatirlo (Fuente Libre Office).
En el mundo del software libre, ser open source no alcanza para estar del lado correcto. Esa es la tesis que defiende LibreOffice en su más reciente y áspero pronunciamiento público, dirigido contra Euro-Office, la suite ofimática europea que se presenta como alternativa soberana a Microsoft 365.

Italo Vignoli, uno de los miembros fundadores de The Document Foundation, publicó una carta abierta en el sitio de LibreOffice cuestionando directamente las afirmaciones de Euro-Office. El primer punto atacado es la pretensión de ser «la primera suite ofimática open source desarrollada en Europa»: Vignoli cita el lanzamiento de OpenOffice en 2001 y el de LibreOffice en 2010 como ejemplos que desmienten esa afirmación.
Pero el nudo central de la crítica no es histórico, sino técnico y político. El principal problema de Vignoli es cómo Euro-Office maneja sus formatos de documento. The Document Foundation lleva años luchando contra el formato OOXML de Microsoft, que según la organización fue diseñado específicamente para dificultar su lectura por parte de otras suites ofimáticas. Los esfuerzos de la fundación por promover formatos de archivo abiertos buscan combatir precisamente esa estrategia de dependencia. Ahora, Vignoli acusa a Euro-Office de seguir los mismos pasos que Microsoft.
La cita del fundador es directa e inapelable: Euro-Office usa por defecto el formato OOXML, que es completamente propietario y está desarrollado y controlado exclusivamente por Microsoft. Eso lo convierte, en sus palabras, en un aliado de facto de Microsoft en su estrategia de lock-in de contenido, con el control ubicado firmemente en Redmond y lejos de Europa.
Vignoli concluye señalando que, si bien Euro-Office se presenta como una alternativa open source al software propietario, su estrategia de formato de documentos es en realidad más pro-Microsoft que cualquier otra cosa. Al popularizar los archivos OOXML, la iniciativa termina fortaleciendo la estrategia de Microsoft contra la soberanía digital europea.
El conflicto con Euro-Office no comenzó con LibreOffice. Desde abril, OnlyOffice ya había acusado a Euro-Office de usar su código sin la licencia adecuada. Euro-Office respondió afirmando que «la colaboración abierta con OnlyOffice no era posible». La suma de acusaciones desde dos de los proyectos open source más relevantes del ecosistema instala una pregunta incómoda: ¿puede una herramienta llamarse europea y soberana si sus decisiones técnicas de fondo refuerzan el dominio del que dice querer independizarse?.

