En un movimiento sin precedentes que escala la guerra fría tecnológica, el gobierno de China ha bloqueado la adquisición de la startup de agentes de IA Manus por parte de Meta, ordenando la reversión total de una operación ya integrada (Fuente Bloomberg).
La ambición de Mark Zuckerberg por liderar la carrera de los «agentes de IA» ha chocado frontalmente con la muralla regulatoria de Pekín. Según informa TechSpot, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China (NDRC) ha emitido una orden formal para que Meta Platforms deshaga la compra de Manus, una startup fundada en China pero recientemente trasladada a Singapur, valorada en más de 2.000 millones de dólares. Las autoridades chinas alegan motivos de «seguridad nacional» y una violación de las leyes de control de exportación de tecnología estratégica, calificando el movimiento de la empresa como un intento «conspirativo» de vaciar la base tecnológica del país hacia manos estadounidenses.
La situación es extremadamente compleja, ya que la integración de Manus en Meta estaba muy avanzada: más de 100 empleados ya se habían trasladado a las oficinas de Meta en Singapur y el algoritmo de Manus ya estaba siendo incorporado en los sistemas publicitarios de Facebook e Instagram. Ahora, China exige no solo la devolución de los fondos y la anulación de las transferencias de acciones, sino también el cese inmediato del uso de cualquier propiedad intelectual de Manus por parte de Meta. Para complicar más el panorama, los fundadores de la startup, Xiao Hong y Ji Yichao, se encuentran actualmente bajo una prohibición de salida del país en China mientras se resuelve la investigación.
Este bloqueo es visto por los analistas como un aviso de Pekín para frenar la fuga de cerebros y tecnología hacia Silicon Valley, una práctica conocida como «Singapore-washing» (trasladar sedes a Singapur para evitar vetos). Mientras Meta sostiene que la operación cumplió con todas las leyes aplicables, el mercado observa con temor cómo este conflicto podría sentar un precedente para futuras adquisiciones en el sector de la IA. Si la orden se cumple, Meta se verá obligada a una separación tecnológica y financiera traumática, perdiendo una pieza clave de su estrategia para competir con agentes autónomos frente a OpenAI y Google.

