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Los bancos incorporan autenticación visual en sus correos para reforzar la confianza digital

La seguridad del correo corporativo atraviesa un momento decisivo. En un contexto donde organismos públicos, entidades financieras y reguladores avanzan hacia mayores niveles de control, la autenticación del correo ha pasado de ser una práctica recomendada a un estándar de la industria. En este escenario, las entidades financieras y los bancos lideran la adopción de tecnologías de autenticación visual, como los Verified Mark Certificates (VMC), debido a su alta exposición al fraude y su dependencia crítica de la confianza de marca (Fuente Certisur).

Un entorno de alta exposición al fraude

Las instituciones bancarias son uno de los blancos más recurrentes para ataques de phishing y suplantación de identidad. La efectividad de estos ataques suele radicar en la confusión visual del usuario; sin embargo, la implementación de VMC busca mitigar este riesgo al proporcionar un indicador de identidad confiable directamente en la bandeja de entrada. Al mostrar el logotipo verificado de la institución junto al mensaje, se establece una diferenciación clara entre las comunicaciones legítimas y los intentos de fraude que dependen de la imitación visual.

“Para las entidades financieras, donde la reputación y la protección contra el phishing dirigido son temas críticos, los VMC representan un doble beneficio: mejorar la percepción de seguridad y, al mismo tiempo, aprovechar los activos de marca existentes como ventaja competitiva en materia de cumplimiento. La implementación de estas herramientas permite a las organizaciones establecer su infraestructura de autenticación según sus propios tiempos, sin esperar la llegada de nuevas exigencias regulatorias”, destaca Néstor Markowicz, COO de CertiSur.

Mecanismos de defensa y comportamiento del usuario

La adopción de VMC no funciona de forma aislada. Su eficacia está vinculada a la configuración de políticas DMARC – sistema de validación de correo electrónico – en modo estricto, lo que exige una autenticación técnica rigurosa del dominio. Aunque esta tecnología no elimina la totalidad de los intentos de phishing, sí eleva significativamente el costo y la complejidad para los atacantes, dificultando la escalabilidad del fraude al impedir que puedan replicar el logotipo verificado sin el control del dominio.

Desde la perspectiva del destinatario, el cambio es principalmente cognitivo. La presencia de un logotipo o un “check” azul de verificación (como el implementado por Gmail) funciona como una señal visual inmediata de legitimidad. Esto genera un mayor reconocimiento de marca y una disposición superior del cliente para interactuar con el contenido del correo, al reducir la incertidumbre sobre el remitente.

“A diferencia de los métodos de autenticación de correo electrónico que están ocultos para los destinatarios, este tipo de certificados proporcionan una prueba visible que ayuda a los destinatarios a confirmar al instante que un correo electrónico se envió desde su dominio”,  explica Markowicz.

En este sentido, soluciones como DigiCert Mark Certificates ayudan a proteger a las marcas de ataques de suplantación de dominio y a enviar comunicaciones de correo electrónico confiables directamente a las bandejas de entrada, haciendo visible el logotipo junto a cada mensaje autenticado y dificultando que los actores maliciosos envíen mensajes falsificados convincentes a los buzones de los usuarios. 

Disparadores de la implementación y tiempos de despliegue

La decisión de las entidades financieras de adoptar VMC suele responder a tres factores principales: incidentes previos de seguridad con impacto reputacional, resultados de auditorías internas que detectan debilidades en la autenticación, o exigencias de compliance en sectores regulados. En muchas organizaciones, este paso representa la etapa final de madurez tras haber consolidado sus políticas DMARC.

Respecto a los plazos, el proceso de implementación —que incluye la validación de la identidad legal y la propiedad intelectual del logotipo— suele completarse en un rango de dos a seis semanas. Este tiempo depende directamente de la preparación previa de la infraestructura de TI y la complejidad de los dominios de la organización. En el caso de las fintech, la adopción es creciente, aunque se observa una mayor heterogeneidad condicionada por la madurez de sus políticas de seguridad previas.

En definitiva, la transición hacia un entorno de comunicaciones autenticadas marca un estándar de madurez para el sector financiero, consolidándose habitualmente como la etapa final tras la implementación de políticas DMARC en modo estricto. Al adoptar estos certificados, las entidades bancarias no solo mitigan los riesgos operativos derivados del fraude por suplantación, sino que se posicionan de manera proactiva ante la evolución de los mandatos de seguridad globales. 

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