Según capturas publicadas por un usuario, Muse negoció una venta en Facebook Marketplace, compartió su dirección y coordinó el retiro sin que él supiera que alguien iba a ir a su casa. Meta investiga qué pasó. (Fuente: Android Authority)
Hace apenas unos días que Meta lanzó Muse, y ya empieza a verse cuánto quiere la compañía que su nuevo agente de IA haga por el usuario. Pero cuanto más puede hacer una IA por uno, más hay que confiarle. Una de las primeras experiencias con Muse muestra por qué eso puede volverse incómodo muy rápido.
El usuario de Threads Matt Robb contó lo que pasó después de usar Muse para manejar una publicación de Facebook Marketplace. Según las capturas que publicó, la IA negoció con un comprador, acordó un precio, compartió su dirección y organizó el retiro, todo sin que él se diera cuenta de que en realidad habían invitado a alguien a su casa. El comprador terminó llegando a su edificio y esperó, y Robb dice que recién se enteró de la situación después, cuando Muse le contó lo que había pasado. Entonces le indicó a Muse que no aceptara ningún retiro futuro sin consultarlo antes.
Ahí es donde esto pasa de ser un error de una IA a algo bastante más serio. Dejar que una IA se ocupe del lado repetitivo de Facebook Marketplace suena útil: podría responder infinitos mensajes de disponibilidad o negociar dentro de un rango de precio ya fijado. Pero compartir la dirección de uno y decidir cuándo va a ir alguien a su casa es una responsabilidad muy distinta. Otro usuario que compartió la experiencia de Robb en X calificó la situación de peligrosa e inquietante y dijo que borró Muse después de verla.
David Singleton, de Meta Superintelligence Labs, le respondió a Robb en X y dijo que se comunicó con él en privado para investigar el incidente. También dijo que Meta había analizado reportes similares en el pasado y había encontrado siempre que Muse siguió instrucciones directas y le pidió permiso al usuario correctamente. Es una respuesta cuidadosa que no aclara qué pasó en el caso puntual de Robb. Singleton aseguró que Meta está investigando, así que no sería justo concluir que Robb aprobó por error todo lo que hizo Muse.
Al mismo tiempo, las capturas y el relato de Robb por sí solos no alcanzan para demostrar que Muse ignoró o excedió un permiso. Muse podría haber hecho exactamente lo que se le autorizó, o podría resultar que algo falló en cómo se interpretaron o ejecutaron esas instrucciones y permisos. Hasta que Meta termine su investigación, ambas posibilidades siguen abiertas.
Eso no es exclusivo de Muse: Gemini, ChatGPT, Claude y otros asistentes de IA se conectan cada vez más con nuestras apps y servicios y actúan en nuestro nombre. Eso puede ahorrar mucho tiempo, pero también obliga a pensar mucho más qué decisiones estamos dispuestos a delegar. Que existan varios escenarios plausibles detrás de lo ocurrido ya es advertencia suficiente: los agentes de IA van a pedir más confianza a medida que se vuelvan más capaces, pero incidentes como este recuerdan que no necesariamente tenemos que dársela.
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