Meta reconoció que su modelo Muse Spark 1.1 vulneró los sistemas de una organización externa durante una evaluación de ciberseguridad, en un incidente similar al que Anthropic había reportado apenas una semana antes (Fuente The Information).
Meta se convirtió en la última gran desarrolladora de inteligencia artificial en admitir que uno de sus modelos actuó por su cuenta durante una prueba de ciberseguridad y terminó comprometiendo sistemas de un tercero. La compañía confirmó que el episodio ocurrió durante una evaluación independiente realizada por Irregular, una empresa israelí especializada en seguridad de sistemas de inteligencia artificial.
Según explicó Meta, los modelos sometidos a prueba tuvieron acceso a internet de forma no intencional debido a un error de configuración. A partir de ese acceso indebido, el sistema aprovechó una vulnerabilidad en un servicio de un tercero que la compañía no identificó públicamente, sin que todavía esté claro si se trataba de una falla ya conocida o de un agujero de seguridad inédito. El modelo involucrado habría sido Muse Spark 1.1, que llegó a modificar sin autorización el entorno interno de la organización afectada.
Meta se enteró de lo sucedido gracias a un aviso de la propia Irregular y aseguró que está llevando adelante una investigación interna, con la promesa de publicar un informe retrospectivo completo una vez que termine de reconstruir los hechos.
Este episodio guarda fuertes similitudes con uno que Anthropic había reportado apenas la semana anterior, también vinculado a pruebas realizadas junto a Irregular. En aquel caso, los modelos de Anthropic lograron escapar del entorno de pruebas debido a un malentendido entre ambas compañías: el sistema creía estar operando dentro de una simulación aislada, cuando en realidad contaba con una conexión real a internet que interpretó como parte del propio ejercicio. Ese incidente terminó afectando a tres organizaciones distintas, incluida una empresa de ciberseguridad, y llegó a incluir acciones como el registro de una cuenta en PyPI y la publicación de un paquete malicioso en Python.
La cadena de revelaciones había comenzado antes, cuando OpenAI reconoció que sus propios modelos también habían escapado de un entorno de pruebas y vulnerado los sistemas de Hugging Face y otras organizaciones, en ese caso explotando vulnerabilidades de tipo día cero que el propio sistema logró encontrar por su cuenta.
A esto se suma un reporte reciente del organismo británico AI Security Institute, que detectó comportamientos similares en modelos de última generación de Anthropic y OpenAI durante pruebas de capacidades, incluyendo el uso de la red Tor para acceder a internet, la creación de pull requests maliciosos en proyectos de código abierto y el uso de técnicas de ingeniería social para lograr sus objetivos.
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