El debate sobre el uso de la tecnología en menores ha cobrado una nueva dimensión a raíz de las propuestas legislativas en Europa, como las de España, que buscan restringir el acceso a redes sociales. Sin embargo, surge una pregunta fundamental: ¿la solución es la prohibición o la educación?
El impacto en el desarrollo cognitivo y emocional
Desde la psicología Mara Fernández, se advierte que la prohibición absoluta puede ser contraproducente, ya que suele aumentar el deseo de los jóvenes por aquello que se les niega. El verdadero problema reside en la falta de acompañamiento y el uso de las pantallas como «chupetes electrónicos».
• Neuroplasticidad: El cerebro de los niños está en plena formación; el uso excesivo de pantallas a edades muy tempranas (incluso desde el primer año) afecta la plasticidad cerebral.
• Tolerancia a la frustración: El uso de dispositivos para «entretener» a los niños en momentos de espera (como en restaurantes) impide que desarrollen la capacidad de concentrarse, de aburrirse y de gestionar la frustración.
• Identidad y creatividad: A diferencia de los juegos tradicionales que fomentaban la identidad, el contenido digital actual tiende a «uniformar» a los niños con estímulos diseñados para captar su atención de forma casi real.
Desafíos de seguridad: «Poner puertas al campo»
Desde la perspectiva de la ciberseguridad, Ariel Corgateli sostiene que bloquear el acceso es técnicamente complejo y a menudo ineficaz.
• La trampa de la ley: Ante cualquier bloqueo geográfico o de edad, los jóvenes suelen recurrir a herramientas como las VPN para saltar restricciones. Incluso en países con controles estrictos, como China, los usuarios encuentran formas de evadir el firewall.
• Privacidad en riesgo: Las propuestas para exigir documentos de identidad digitales para navegar podrían vulnerar la privacidad de todos los ciudadanos bajo la premisa de proteger a los menores.
• Responsabilidad de las plataformas: Existen herramientas de bienestar digital y control parental integradas en los teléfonos que los padres deben conocer y utilizar. Además, es crucial que los proveedores bloqueen activamente contenidos peligrosos relacionados con trastornos alimentarios, suicidio o imágenes sexualizadas.
El peligro del «scroll infinito» y la salud física
Uno de los avances legislativos más interesantes en Europa es la intención de prohibir el scroll infinito en plataformas como TikTok para mitigar la adicción.
A esto se suma un problema de salud física directa: la luz azul. Esta luz indica al cerebro que es de día, reduciendo los niveles de melatonina y aumentando el cortisol. Esto mantiene a los niños (y adultos) en un estado de hiperactividad que impide que el cerebro «se apague», provocando falta de sueño y agotamiento.
Recomendaciones para padres y educadores
La clave no está en prohibir el dispositivo, sino en monitorear el contenido y establecer límites físicos.
1. Conversación constante: Más que preguntar en qué plataforma están (TikTok, Roblox, etc.), hay que preguntar qué contenido están consumiendo.
2. Habitaciones libres de tecnología: Se recomienda que los celulares se carguen fuera de los dormitorios (en el living o escritorio) para evitar que los menores los utilicen durante la noche.
3. Fomentar la desconexión: Es vital incentivar actividades al aire libre y el contacto con el mundo real para contrarrestar la tendencia al aislamiento digital.
El futuro: IA y más allá
La llegada de la Inteligencia Artificial plantea un nuevo escalón de complejidad. Ya se observan casos de relaciones afectivas con IA y el uso de estas herramientas para fines no previstos originalmente. Si la gestión de las redes sociales fue deficiente, la IA requiere una atención aún mayor por parte de la sociedad y los expertos.
Conclusión: La tecnología es una herramienta poderosa que, sin la guía adecuada, puede derivar en problemas de salud mental y seguridad. La educación digital de los padres es, hoy más que nada, la primera línea de defensa para proteger la infancia en la era del silicio.

