En una decisión sin precedentes, Apple ha confirmado que utilizará la tecnología Gemini de Google para potenciar las funciones de inteligencia artificial de Siri. Este movimiento, interpretado por muchos como una validación indirecta del liderazgo de Google en IA, marca un giro estratégico para Apple en su intento por no quedar rezagada en la carrera tecnológica. – Elon Musk enojado, y Tim Cook al parecer contento!.
Aunque Apple rara vez admite la superioridad de un competidor, su reciente alianza multianual con Google dice más que mil palabras. Al seleccionar los modelos Gemini y la infraestructura de nube de Google para fundamentar «Apple Intelligence», la compañía de Cupertino ha reconocido implícitamente que la base tecnológica que impulsa a Android en materia de IA generativa es, actualmente, la más avanzada y capaz del mercado. Este acuerdo permitirá que Siri reciba finalmente la actualización masiva que los usuarios de iPhone han estado esperando, integrando capacidades de personalización y respuesta que antes parecían exclusivas del ecosistema de Google y Samsung.
Desde la perspectiva de la industria, este pacto es una validación de que el enfoque de Google en la inteligencia artificial ha logrado establecer un estándar que incluso su rival más acérrimo no ha podido ignorar. Apple ha justificado esta unión señalando que, tras una evaluación minuciosa, la tecnología de Google resultó ser la base más sólida para sus propios modelos. No obstante, la empresa insiste en que mantendrá su capa de privacidad mediante el procesamiento en dispositivos y su sistema «Private Cloud Compute», intentando diferenciar su producto final a pesar de compartir el mismo «motor» que su competencia.
Para Samsung y el resto de los fabricantes de Android, esta noticia es un arma de doble filo. Por un lado, confirma que han estado en el camino correcto al apostar por Google para sus funciones de IA (como Galaxy AI). Por el otro, elimina una de las mayores ventajas competitivas que tenían sobre el iPhone: la superioridad del asistente virtual. Con la competencia calentándose al máximo, el 2026 se perfila como el año en que la IA dejará de ser una curiosidad para convertirse en el campo de batalla definitivo, donde incluso los gigantes más orgullosos deben colaborar para sobrevivir.

