Sam Altman, CEO de OpenAI, confesó su deseo de ser reemplazado por una Inteligencia Artificial, afirmando que sería una «vergüenza» si su empresa no lidera este hito. Aunque la tecnología no está lista para dirigir una compañía completa, Altman cree que una IA podría gestionar un departamento importante en pocos años. Con su patrimonio de miles de millones de dólares, el empresario ya tiene planes de retirarse a su granja.
En una entrevista para el pódcast Conversations with Tyler, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, expresó un deseo sorprendente: que una IA asuma su puesto como CEO de la compañía que lidera la revolución de la inteligencia artificial. «Vergüenza para mí si OpenAI no es la primera gran compañía dirigida por un CEO de IA», declaró Altman.
El CEO reflexionó en voz alta sobre las condiciones necesarias para que un director ejecutivo artificial pueda superar su propio desempeño, a pesar de que la IA generativa aún está lejos de poder manejar una empresa o incluso un departamento complejo. Sin embargo, Altman predice que no pasarán muchos años antes de que una IA esté al mando de una división importante dentro de OpenAI.
Altman, cuya fortuna se estima en cerca de 2 mil millones de dólares, ya ha contemplado su futuro post-reemplazo. Ha manifestado que pasaría la mayor parte de su tiempo en su granja, conduciendo tractores y recolectando cosechas.
El líder de OpenAI también abordó el impacto de la tecnología en el mercado laboral, matizando su postura inicial. Si bien antes se promovía la idea de que la IA aumentaría las tareas humanas, ahora reconoce que, «a corto plazo, la IA destruirá muchos puestos de trabajo». No obstante, mantiene la esperanza a largo plazo: «Asumo que descubriremos cosas completamente nuevas para hacer», equiparando la disrupción a la de otras revoluciones tecnológicas históricas. Además, reafirmó su predicción de que la «superinteligencia» (AGI) llegará para el año 2030, y que la IA se encargará del 30 al 40% de las tareas económicas actuales en un futuro no muy lejano.

